Historia del Aluminio: Desde la antigüedad hasta nuestros días.

El aluminio es un material joven que ha revolucionado nuestra forma de vida de tal manera que ya no podríamos mantenerla sin él.

El aluminio es un elemento químico, de símbolo Al y número atómico 13. Se trata de un metal no ferromagnético. Es el tercer elemento más común encontrado en la corteza terrestre. Los compuestos de aluminio forman el 8 % de la corteza de la tierra y se encuentran presentes en la mayoría de las rocas, de la vegetación y de los animales.  En estado natural se encuentra en muchos silicatos (feldespatos, plagioclasas y micas). El aluminio es un elemento químico abundante, pero no se encuentra en estado puro. Este metal se extrae de un mineral llamado bauxita, a través de una serie de procesos, por transformación primero en alúmina mediante el proceso Bayer y a continuación en aluminio metálico mediante electrólisis. Este metal posee una combinación de propiedades que lo hacen muy útil en ingeniería de materiales, tales como su baja densidad (2700 kg/m³) y su alta resistencia a la corrosión. Mediante aleaciones adecuadas se puede aumentar sensiblemente su resistencia mecánica (hasta los 690 MPa). Es buen conductor de la electricidad y del calor, se mecaniza con facilidad y es muy barato. Por todo ello es desde mediados del siglo XX el metal que más se utiliza después del acero.

Dadas sus propiedades físicas, químicas y mecánicas el aluminio está presente en casi todo lo que nos rodea: aviones, barcos, coches, ventanas, envoltorios, latas de refresco, cables eléctricos, etc. Pero… ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

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El aluminio se utilizaba en la antigüedad clásica en tintorería y medicina bajo la forma de una sal doble, conocida como alumbre y que se sigue usando hoy en día.

En el siglo XIX, con el desarrollo de la física y la química, se identificó el elemento. En 1.808 Sir Humphrey Davy descubre el aluminio como elemento creando una aleación con hierro. Le pone como nombre “aluminium”.

Pierre Berthier (geólogo y mineralogista francés) describió en 1821 por primera vez la roca “bauxita” en la localidad de Les Baux, región de la Provenza, Francia, nombre del que deriva directamente el nombre dado a dicha roca.

En 1825 Hans Christian Ørsted consiguió utilizar corrientes eléctricas para aislar el aluminio elemental del compuesto alúmina.

Entre 1827 y 1845, el químico alemán Friedrich Wöhler mejoró el proceso de Oersted utilizando potasio metálico y cloruro de aluminio. Wöhler fue el primero en medir la densidad del aluminio y demostrar su ligereza.

Si Oersted había conseguido separar una pequeña cantidad de aluminio impuro, no fue hasta 1854 cuando  el químico francés Henri-Etienne Sainte-Claire Deville consiguió desarrollar un proceso para obtener aluminio en cantidades más grandes, y estableció una planta experimental a gran escala. Consiguió obtener  y exhibir el primer lingote de aluminio puro al 97% durante la Exposición Universal junto a las joyas de la corona francesa. Su producción era tan costosa que el aluminio se consideraba un metal muy valioso.

En 1855 William Frishmuth estableció la Fundición Frishmuth en Filadelfia, una fundición de aluminio, la única fundición de aluminio en los EE.UU entonces. En 1876 produjo el primer aluminio certificado castings hecho en América en su fundición de Filadelfia (ahora un lugar de interés histórico). En 1884 William Frishmuth colocará una pirámide de 2,80 kg de aluminio como coronación del Monumento a Washintong. Esto suponía el mayor objeto de aluminio puro en la historia, siendo el precio del metal en esa época parecido al oro y la plata.

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Charles Martin Hall, descubrió en 1886 de un método barato para producir aluminio mediante electrólisis a partir de la alúmina, permitiendo y convirtiéndose en el primer metal en lograr un uso generalizado desde el descubrimiento del hierro. Este proceso fue descubierto también casi al mismo tiempo por el francés Paul Héroult, y ha llegado a ser conocido como proceso Hall-Héroult.

En 1889, el austriaco Karl Josef Bayer, hijo del fundador de la empresa química Bayer, inventa el proceso Bayer, procedimiento para extraer alúmina a partir de la bauxita a gran escala.  En 1920, la producción mundial aumenta hasta las 128.000 toneladas, que en 25 años se quintuplicará.  Como consecuencia, los precios del aluminio comienzan a bajar drásticamente.

Tanto el proceso de Hall – Héroult como el de Bayer dio inicio a la Era del aluminio y aún hoy se utilizan estos mismos procesos. Las propiedades de este metal hicieron que tuviera un éxito inmediato y en la actualidad por medio de él, mediante distintos procesos de fabricación, se pueden obtener una gran variedad de productos del aluminio, tanto en las industrias como en el hogar

A mediados del S.XX, se comienza a poner en práctica el reciclaje del aluminio, ya que el coste de reciclaje es un 95% menor que el de su extracción desde la bauxita. La alta durabilidad del aluminio y su reciclaje 100%, sin pérdida de calidad, ha establecido su reputación como el metal verde. Su notable resistencia y características de bajo mantenimiento lo convierten en el material de construcción definitivo de una industria que está en constante búsqueda de alternativas más resistentes, ligeras, duraderas y ecológicas. El uso de aluminio reciclado para fabricar nuevos productos es más conveniente y eficiente que el uso de materias primas. Debemos adecuar ésta mentalidad, ya que, aunque sea un recurso abundante, el ritmo de obtención hará que no dure demasiado. Para más información sobre el reciclaje de aluminio pinche aquí.

 

 

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